martes, 14 de junio de 2011

Madariaga, ese criollo del universo

Joâo Guimarâes Rosa en la muerte
...................................................A Lila Mora y Araujo
.................................................y Octavio Mora
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Joâo Guimarâes Rosa,
¿te acordarás algún día de mí?
.
Cuando los entendidos descomponen
........novelas,
sertanejo,
¿me recuerdas a mí?
.
Cuando no huye el yacaré amarillo,
y el agua del buritizal,
llena de flores,
es muy pesada,
¿me recuerdas a mí?
.
Y cuando la serpiente,
la especial,
que desliza su corazón en la caliente
...........agua,
rememore mi amor,
¿te acordarás de mí?.
.
Tú, y yo, y el hada sexual de la naturaleza,
los tres,
seres sencillos,
dormimos, alguna vez, sobre el
.........apero,
¿y el agua?: no se nos escondía,
ardiendo, terriblemente, en su leve
........sexo.
.
.
El paraíso del estero
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Cuando el pájaro,
pájaro del amanecer que detiene a la tormenta,
llega hasta el fondo del verano colérico
.........y con sombras blancas,
.........que deslumbra a mi cabeza,
oh rey del mediodía, vuela mi sangre con la
.........tormenta del verano,
.........y la húmeda reina del amor
.........-con aros en el rostro-
reposa en el fondo del paraíso del estero.
.
Cascabeles de serpientes-leyendas
cantan desde el país del odio,
........que me hace llorar de fuego,
y en el río salvaje nada el niño salvaje,
¿y quién lo podría recibir,
........si aún nada,
........y tiene el espíritu en los ojos?
Y aún canta,
y no podría dejar de cantar su corazón,
........que sólo busca enterrarse
........con el río de cristales rosados,
sin poder desligarse de la tierra.
.
2
.
Me he descubierto en mi propio corazón,
tratando de envenenarme en las vastedades
........de las aguas.
La serpiente era la principal belleza
........dominante entre los colores de mi
........sangre.
La serpiente que ardía en el final de la
........frescura de mi memoria,
y copulaba con el tigre que salía intacto
........de entre los juncos de oro.
.
Después de todo ésto,
¿comprenderéis que no pueda decretar,
........definitivamente,
........ninguna Poética?
.
.
Criollo del universo
.
El blanco océano gira en mi corazón
mientras canta el otro océano de plata amarilla,
que se desprende de las aguas del sol.
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Ya es muy tarde para ser sólo de una provincia,
..........y muy temprano para pertenecer,
..........todo,
..........al planeta venidero y sangrante
..........resplandor.
.
Oh, acude a mí, a mi jerarquía de peón del planeta,
.........gaucho con trenzas de sangre,
.........mi padre,
y ensíllame el mejor caballo ruano del universo:
para atravesar el agua de oro de la muerte,
........y escucharme,
........todo,
........siempre en ti.
.
El blanco oceáno solloza por la inmortalidad.
.
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Francisco Madariaga (1927 -2000, Buenos Aires. Desde sus quince días hasta sus quince años, vivió en la provincia de los esteros, Corrientes), de Resplandor de mis bárbaras, 1985, Libros de Tierra Firme. Poeta. Publicó, entre otros libros de poesía: El pequeño patíbulo, 1954. Las jaulas del sol, 1960. Tembladerales de oro, 1973. Llegada de un jaguar a la tranquera, 1980. Una acuarela móvil, 1985. El tren casi fluvial, Obra reunida, 1988. Criollo del universo, 1998. En la tierra de nadie, 1998.

domingo, 5 de junio de 2011

Un relato de Antonio Di Benedetto

El desesperado manso
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...Cuando mataron a Rolando...Bien, me sentí libre. Por lo menos, estaba libre del asedio a mi mujer, no por sutil y embozado, desconocido para mí. Presentí siempre que se trataba de una ronda no consumada y al producirse la defunción advertí también que la ronda proseguiría. Pero en adelante sería sólo la ronda de un muerto, que muy probablemente habría de fatigarla por incorpórea e invariable en sus posibilidades. Esto no ocurriría a plazo breve, claro está, porque la muerte cruenta del sujeto determinó, como era natural, una violencia dolorosa en los sentimientos de ella.
...A pesar de eso...¡Yo, estúpido, que no lo comprendí a tiempo! Al verlo por primera vez debí llevármela lejos, sustraerla a la nueva tentación, manifiestamente doble en este caso. Ya no era el muerto. No era nada más que el hermano del muerto. Pero, era el hermano del muerto.
.
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...Si bien entiendo que, de ocurrir, a mí se me mantendría un puesto ajeno a la representación, ignoraba que, no siendo siquiera espectador, presenciaría la salida del actor.
...No me vio. Nada hice.
...Diez horas más tarde, con un café con leche en el estómago, que me pesaba como el cansancio acumulado de la noche en vela, el espíritu sin embargo lúcido, como extraño a tanta sombra recogida en tanta calle, me presenté en su escritorio. Tres más aguardaban, pero en cuanto recibió mi tarjeta los pospuso. Entré y permanecí a dos pasos de la puerta, de pie, mirándolo no sé cómo.
- Soy el marido -le dije.
- Lo sé -me contestó.
...Y yo no supe qué agregar, imaginando, con olvido de todo lo demás, mi cara de desesperado manso.
...Me invitó a tomar asiento, y me trataba como a un anciano enfermo y yo me sentía viejo y vencido por males súbitos e insospechados. Me senté y mi mano derecha apresaba, con la punta de los dedos, el vidrio y el borde de madera del escritorio.
- ¿Y bien?... -le dije.
- Tenemos que hablar - me contestó.
...Desgraciadamente, parece que eso es lo que yo quería. Yo deseaba que hablara, que se explicará. Deseaba -tal vez- quedar satisfecho con una conversación en la que escuchara abundantes palabras de disculpa, algo así como una exención, de persona autorizada, desconozco por cuáles atribuciones, de sentirme agraviado u ofendido.
...Me contó lo que yo sabía: que su hermano murió cargado de plomo, tontamente. Me juró que se vengaría y que ya se estaba vengando. Que esos tipos iban a morir también, y no con plomo adentro, sino con hierro afuera, en barrotes. Despacito, despacito iban a morir. Y me confesó que él no sólo quería al hermano por hermano, sino que lo admiraba como hombre. Que a Rolando le quedaron muchas cosas por hacer; pero que él las terminaría. Una de ellas, me explicó, era amar a mi esposa. Completada ya esa tarea que Rolando dejó incompleta, yo podía estar tranquilo, porque a él le faltaba, en absoluto, interés personal.
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...En fin, ahora se dan nuevas posibilidades que en cierta medida pueden alegrarme.
...Cuando Laura se dé cuenta de que el hermano de Rolando no la quiere, la abandona, lo odiará a él, y odiará también al muerto, creo yo, porque para ella el hermano debe ser, de alguna especial manera, Rolando.
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Antonio Di Benedetto (1922, Mendoza-1986, Buenos Aires), relato de la novela El pentágono, 1955; reeditada por Adriana Hidalgo, 2005. Libros publicados, entre otros: Zama, 1956. El silenciero, 1964. Los suicidas, 1964. Cuentos del exilio, 1983. Sombras, nada más, 1985

domingo, 29 de mayo de 2011

José Ángel Valente: Cuerpo y deseo

El temblor
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La lluvia
como una lengua de prensiles musgos
parece recorrerme, buscarme la cerviz,
bajar,
lamer el eje vertical,
contar el número de vértebras que me separan
de tu cuerpo ausente.
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Busco ahora despacio con mi lengua
la demorada huella de tu lengua
hundida en mis salivas.
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Bebo, te bebo
en las mansiones líquidas
del paladar
y en la humedad radiante de tus ingles,
mientras tu propia lengua me recorre
y baja,
retráctril y prensil, como la lengua
oscura de la lluvia.
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La raíz del temblor llena tu boca,
tiembla, se vierte en ti
y canta germinal en tu garganta.
.
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Material Memoria, III
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El encuentro fugaz de los amantes
en las furtivas camas del atardecer
y ya el adiós como de antes casi
de empezar el amor
y el jadeante amor
bebiendo entre tus ingles
el vientre azul de tu primer desnudo,
tus párpados
y el súbito
pulso roto de un tiempo inmemorial
largando amarras hacia adentro del tiempo.
Tú decías será de noche, amor.
Y ya caía
la luz,
mas era igual, como era igual
igual a igual
y nunca a siempre, jamás a todavía
en la sola estación
solar
de tu mirada.
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Prohibición del incesto
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Piedra cuadrangular.
....................................El buho reposa
en la lubricidad del pensamiento.
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Igual en el secreto envoltorio del vientre.
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El cuerpo de la mujer se quiebra así
en dos formas sangrientas.
Recuerdo el parto al amanecer
como lleno de aire salino
y la fatiga de haber corrido mucho por los arenales.
.
Piedra cuadrangular.
...................................El tiempo roto
en dos cuerpos que eran antes
y que serán después,
mientras el amante recién engendrado
entra en el cuerpo de la mujer madre
con el alarido de la posesión.
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Y el mismo rito.
..........................Y el mismo cuerpo.
Y la prohibición solar
de amar lo que hemos engendrado.
.
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José Ángel Valente (1929, Ourense-2000, Ginebra). Poeta. Ensayista. De Punto Cero (Poesía 1953-1979) Seix Barral, 1980; y de José Ángel Valente, Noventa y nueve poemas, Alianza Editorial, 2001. Ha publicado, entre otros: Poemas a Lázaro, 1960. La memoria de los siglos, 1966. Breve son, 1968. Interior con figuras, 1976. Material Memoria, 1979. Al dios del lugar, 1989. No amanece el cantor, 1992. Fragmentos de un libro futuro, 2000.

sábado, 21 de mayo de 2011

Paul Celan, la memoria y el silencio

Corona
.
En mi mano come el otoño su hoja: somos amigos.
Descascaramos el tiempo de las nueces y le enseñamos a andar:
El tiempo retorna a la cáscara.
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En el espejo es domingo,
en el soñar se duerme,
la boca dice verdad.
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Mi ojo desciende al sexo de la amada:
nos miramos,
nos decimos lo oscuro,
nos amamos uno al otro como amapola y memoria,
dormimos como vino en las conchas,
como el mar en el rayo de sangre de la luna.
.
Estamos abrazados en la ventana, nos miran desde la calle:
¡Ya es tiempo de que se sepa!
Ya es tiempo de que la piedra se avenga a florecer,
que a la inquietud le palpite un corazón.
Ya es tiempo de que sea tiempo.
.
Ya es tiempo.
.
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Shibbólet
.
Junto con mis piedras,
crecidas en el llanto
detrás de las rejas,
.
me arrastraron
al centro del mercado,
allí
donde se despliega la bandera, a la que
no presté juramento.
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Flauta,
flauta doble de la noche:
piensa en la oscura
aurora gemela
en Viena y Madrid.
.
Pon tu bandera a media asta,
memoria.
A media asta
hoy para siempre.
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Corazón:
date a conocer también
aquí, en medio del mercado.
Dí a voces el shibbólet
en lo extranjero de la patria.
Febrero. No pasarán*
.
Einhorn:
tú sabes de las piedras,
tú sabes de las aguas,
ven,
yo te llevaré lejos,
a las voces
de Extramadura.
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Paul Celan (1920, Czernowitz, Rumania -1970, París). Poeta de habla alemana. Deportado, junto a sus padres, a un campo de exterminio nazi. Sus padres, asesinados, él logra salvarse. De Obras completas, Editorial Trotta, 1999. Traducción: José Luis Reina Palazón. * En español en el original.

domingo, 15 de mayo de 2011

García Sabal, entre piedra, arena y espejos

18
.
Entre las cosas viejas, entre las cosas
que uno guarda como viejas, encontré,
un ovillo de papel viejo, un dibujo.
No lo había olvidado, pero con los años
todo se hace flaco, se entumece la memoria.
Abrí la cartulina, la clavé en una pared
y miré largo rato ese cuerpo austero,
cara, ojos, boca, lo joven intacto.
Entonces le hablé, hablé a ese que fui,
y era ajeno, extraño a mi corazón.
Sin arrepentiemiento volví a ovillarlo
y lo guardé en el lugar de lo viejo.
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Después caminé por la casa y vi un jardín
(que no tengo) y leopardos que eran pumas
y panteras o pájaros altos (que no conozco)
y también cebras que eran burros o asnos
y la cola de un caballo blanco y la seda
de una yegua dormida como un gato.
Me dije, entonces, que el recuerdo era otro
y la memoria otra: una trampa que ardía,
extranjera, monótona, como la vida.
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20
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Ahora es la hora de acordarnos: somos
nosotros, no hay nada que temer: no hay
nubes negras en ninguna parte y el sol
repetirá su lado de sombra. No hay nada que temer.
Está en orden la rueda del mundo, y la vida
sigue más allá de nosotros, mientras remamos
hacia algo que nos esquiva y arrastra:
sombra, sol, pies, espejos que se hunden,
botes haciendo agua, pasillos hacia abajo.
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Ahora que todo es piedra y arena y no buscamos
algo perdido en otra vida, es la hora de andar
solos entre lluvias y barro, la hora de ir
entre pasado y futuro, en agua, hoyo de agua,
espiral, lazo en la garganta. Es ahora la hora.
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Jorge García Sabal (1948, Balcarce, Buenos Aires- 1996, Buenos Aires), de Sutura. Libros de poesía: El fuego de las aguas, 1979. Figura de baile, 1981. Mitad de la vida, 1983. Lugares propios, 1987. Tabla rasa, 1990. Sutura, 1994.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Dos poemas de Margaret Atwood

Has oído al hombre al que amas
.
Has oído al hombre al que amas
hablando consigo mismo en el cuarto de al lado.
No sabía que le escuchabas.
Pegaste el oído al muro
pero no conseguías captar las palabras,
sólo una especie de ruido sordo.
¿Estaba enfadado? ¿Estaba maldiciendo?
¿O era una especie de comentario
como una larga y críptica nota al pie en una página de versos?
O buscaba algo que había extraviado,
como las llaves del coche?
Entonces, de repente, se puso a cantar.
Te asustaste
porque era algo nuevo,
pero no abriste la puerta, no entraste,
y siguió cantando con su voz grave, desafinada,
densa y dura como el brezo.
La canción no era para ti, no te mencionaba.
Tenía otra fuente de contento,
nada que ver contigo en absoluto,
era un hombre desconocido, que canta en su cuarto, solo.
¿Por qué te sentiste tan dolida, y tan curiosa,
y al mismo tiempo tan feliz,
y también tan libre?
.
.
Una mujer pobre aprende a escribir
.
Está en cuclillas, los pies desnudos,
abiertos, sin
gracia; la falda metida alrededor de los tobillos.
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Tiene la cara marchita y agrietada.
Parece vieja,
más vieja que nadie.
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Probablemente tiene treinta años.
Sus manos, también arrugadas y agrietadas,
garabatean con torpeza. Su pelo está escondido.
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Escribe con un palo, laboriosamente,
en la tierra húmeda y gris,
mientras frunce, con ansiedad, el ceño.
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Escribe letras grandes, anchas.
Ahí está, terminada,
su primera palabra hasta ahora.
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Nunca pensó que podría hacerlo,
ella, no.
Eso era para otros.
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Mira hacia arriba, sonríe
como disculpándose,
pero no lo hace; esta vez, no; ahora sí lo hizo bien.
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¿Qué está escrito en el barro?
Su nombre. No podemos leerlo.
Pero lo podemos adivinar. Mira su cara:
.
¿Es una Flor gozosa? ¿Radiante? ¿Sol reflejado en el Agua?
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Margaret Atwood (1939, Ottawa, Canadá) de La puerta. Narradora. Poeta. Ensayista. La puerta, Bruguera, 2009, es un compendio de tres poemarios anteriores: Los diarios de Susanna Moodie, Luna nueva y Juegos de poder. Traducción: María Pilar Somacarrera Íñigo.

sábado, 7 de mayo de 2011

Un poema de Anne Sexton

Descalza
.
Amarme cuando me quito los zapatos
significa amar mis largas piernas morenas,
queridas, tan buenas como cucharas;
y mis pies, esos dos niños
a los que se deja hurgar desnudos. Protuberancias,
los dedos de mis pies. Sin límites.
Más aun, mira las uñas y
las articulaciones prensiles y
los diez tramos, raíz a raíz.
Todo enérgico y salvaje, este pequeño
cerdito fue al mercado y este pequeño cerdito
se quedó. Largas piernas morenas y largos dedos morenos.
Más arriba, mi amor, la mujer
está llamando a sus secretos, pequeñas casas,
pequeñas lenguas que te hablan.
.
No hay nadie más que nosotros
en esta casa sobre la lengua de tierra.
El mar lleva una campana en el ombligo.
Y yo soy tu putita descalza por una
semana completa. ¿Te apetece un poco de salami?
No. ¿Prefieres acaso un scotch?
No. En realidad no bebes. Me bebes
a mí. Las gaviotas matan peces,
chillan como niños de tres años.
La espuma es un narcótico, llamando,
Soy yo, soy yo, soy yo
toda la noche. Descalza,
recorro arriba y abajo tu espalda con suaves golpecitos.
Por la mañana corro de puerta en puerta
de la cabaña jugando al pilla pilla.
Ahora me tomas por los tobillos.
Ahora subes por mis piernas poco a poco
y vienes a perforarme en la señal de mi ansia.
.
.
Anne Sexton (1928, Newton, Massachusetts-1974, Boston), de Poemas de Amor, 1969. Antología El Asesino y otros poemas, Icaria Poesía, 1996. Traducción: Jonio González y Jorge Ritter.

martes, 3 de mayo de 2011

Susana Villalba, un poema

La pantera
.
Matar al animal
requiere un animal
sin sombra.
Vas caminando por un monte
o te parece, no sabés dónde estás;
creés que lo sabías
cuando llegaste.
Ese negro
bien puede ser una pantera
o mujer,
no te das cuenta.
La mirada salvaje te gusta,
no, te calienta.
No, te mira
como quien no comprende
dónde está.
Ya estás perdida,
tendrías que llevarla a tu casa
pero sabés como termina:
un animal herido
siempre ataca.
Tendrías que matarla,
ahora,
antes de que sea tarde
o por piedad.
Pero esa mirada es una trampa,
si es pantera
sabe matar mejor
que vos.
Nadie sabe tu nombre
aquí
y ahora él
o mujer te da la espalda.
Pensás en un Remington
liviano
de distancia corta.
Pero nadie escucharía,
Red Hot los distrae,
a vos también.
Y no se mata por la espalda,
lo viste en las películas
o creés en eso.
Matar
es otra cosa.
Ahora te mira y ya sabés,
vas a llevarla a tu casa.
Está tocada por la gracia,
está a la vista
o vos lo ves, no estás segura,
o tiene algo
que creés comprender.
Y sin embargo
sabés cómo termina:
no sabés cómo
te hirió si te quería.
No querés acercarte,
te mira como miran los gatos
cerrando los ojos.
Es un hombre
por la manera de fumar,
se apoya en la barra
frente a vos,
los dos están perdidos.
Pensás en el Remington
nunca tuviste uno.
Matar es otra cosa.
Nadie puede comprenderlo,
el negro tampoco pero ve
que tenés un cigarrillo
en la mano
y otro ardiendo
en el cenicero;
se acerca y lo fuma.
Estás perdida,
creés saber cómo termina
y volvés a equivocarte,
apaga el cigarrillo
y se va.
Ahora nadie
se parece a tu deseo.
Y es que no se parecía.
Una pantera perdida
en su memoria
o forma de mirar
o lo que fuera
que no vas a saber.
Tomás un taxi pensando
demasiada belleza no es el móvil,
es la coartada.
Para matar una pantera
hay que cerrar los ojos.
.
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Susana Villalba (1957, Buenos Aires), de Matar a un animal. Libros publicados: Oficiante de sombras, 1982. Clínica de muñecas, 1986. Susy, secretos del corazón, 1989. Matar a un animal, 1997. Plegarias, 2004.

sábado, 30 de abril de 2011

John Berger, un instante

...Nos despertamos en casa de un amigo; una casa en la que había un piano. Habíamos dormido en un colchón en el suelo. El piano estaba en la habitación de abajo. Los dos niños de la casa estaban tocando un ejercicio antes de ir a la escuela. Un ejercicio para cuatro manos. A veces se equivocaban y volvían a empezar la frase.
...
...Si el nuestro fuera el siglo XVIII, cuando las preguntas se abrían distraídamente, como las puertas sobre los jardines, te hubiera preguntado: ¿recuerdas?. Pero en nuestro siglo, cuando sólo el mal y la indiferencia son ilimitados, no podemos permitirnos hacer preguntas innecesarias; más bien hemos de defendernos con la certeza que encontremos más a mano. Sé que recuerdas.
...
...Los dos niños tocaban suave y aplicadamente, y las notas inundaban toda la casa. Tú me dabas la espalda y mis manos rodeaban tus pechos. No nos movimos. La música merecía que la escucháramos un poquito, y la escuchamos, al igual que uno mira sin llegarlo a ver realmente el papel pintado de un cuarto de hotel. Ese despertar con la música que los niños tocaban suave y aplicadamente antes de ir a la escuela fue lo más cerca que podremos estar nunca, mi vida, de despertarnos en casa antes de nuestra partida.
.
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John Berger (1926, Londres. Vive y trabaja en un pueblo de los Alpes), de Páginas de la herida, Visor, 1995. Novelista. Ensayista. Ha publicado, entre otros libros de ficción: G, 1994. La trilogía De sus fatigas -Puerca tierra, Una vez en Europa y Lila y Flag-.

martes, 26 de abril de 2011

Un poema de Ana Merino

Terapia del adiós
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Respira
y deja que te habite
ese cosquilleo
que cruza el umbral de tu puerta,
deja que germine
esa sensación
de deseo enhebrado
que hoy te espía
y se alimenta de tu extrañeza
y brota de la curiosidad
como si fuese
el espejismo puro
de una niñez perdida
que dibuja en silencio
la frágil silueta de tu sombra.
.
Deja que se enrede en tus miedos
que se refleje en ti
como un cometa helado
para que su rastro
se fabrique con tu aliento
y exista porque quieres
anudar el lenguaje sigiloso de su cuerpo
sin que apenas se inmute
el surco cotidiano de las cosas.
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Deja que nazca
para que pueda recordarte
y su amor se parezca
al vértigo secreto de la vida
y aprenda a conformarse
con un sorbo de tiempo disfrazado
de muchas despedidas.
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Ana Merino (1971, Madrid. Vive en Iowa), de Curación, Visor, 2010. Ha publicado, en la misma editorial, cuatro títulos más, entre ellos: La voz de los relojes, 2000 y Compañera de celda, 2006. Ensayo: El cómic hispánico.

sábado, 23 de abril de 2011

Janis Joplin y Alejandra Pizarnik


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Para Janis Joplin
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tus ganas de ladrar en vez de
a cantar dulce y a morise luego
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cantar como para la gitana de Rousseau, dormir.
más lecciones de terror.
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es preciso llorar tanto para poder decir
la más pequeña canción.
gritar tanto para cubrir los agujeros de la ausencia.
vos y yo no hicimos otra cosa.
me pregunto si eso no aumentó el error.
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sé de qué momentos de abandono estuvo agujerada
tu vida.
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hiciste bien.
por eso me confío a una niña monstruo.
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escrito en el crepúsculo
un mundo oh lenguaje oh Isidoro
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Janis Joplin (1943, Port Arthur, Texas - 1970, San Francisco)
Alejandra Pizarnik (1936, Buenos Aires, 1972) de Textos de sombra, tomado de la revista La torre de papel, Buenos Aires, 1980

miércoles, 20 de abril de 2011

Joan Navarro: Poetas de Cabo Verde

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Salió el número 49 de la revista digital, de la SérieAlfa. art i literatura, del poeta valenciano Joan Navarro (1951). Dedica este número primaveral a ocho poetas de Cabo Verde.

Su dirección: http://seriealfa.com/alfa/alfa49/primera.htm
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Construcción en vertical
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Con palitos de fósforos
puedes construir un poema.
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Pero atención: el uso de la cola
dañaría tu poema.
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No tiembles: tu corazón,
aún más que tu mano,
te puede traicionar. ¡Cuidado!
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Un poema así es arduo.
Sin cola y en vertical,
puede durar una eternidad.
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Cuando esté acabado,
no lo firmes, el poema no es tuyo.
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Arménio Vieira (1941, Praia, capital del país, en la isla de Santiago).
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Carta ilegal
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Soy un fuera de la ley, no tengo moral
Sé robar, estafar y mentir
Mi carácter fue de piedra y cal
Aviso en la puerta: ¡espero derrumbarme!
Salta a la vista a cualquier policía
Sé ladrar como un perro rabioso
Y un día de estos aún soy noticia
Por haberme abalanzado sobre algún viejo
¡Y muerdo!
Ando siempre a contramano
Fumo, bebo, sin moderación
Ando también muy empalmado
Pincho neumáticos, le pego al enano
¡Sé que no tengo perdón!
En la ley no encajo
Me llaman de todo, incluso burro
Voy pobre, triste y lento
¡Juro por dios, no sé por qué voy dentro!
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Eileen Almeida Barbosa (1982, Sâo Vicente).
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Fotografía y traducción: Joan Navarro
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miércoles, 13 de abril de 2011

Librería Alberti: Aniversario de la República



















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La librería Alberti invita a los actos en conmemoración del 14 de abril. A 80 años del inicio de la República en España (14 de abril 1931 - 1 de abril de 1939).
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Miércoles 13 de abril: Los voluntarios suizos en la Guerra Civil Española. Presentan: Agustin Lozano y Andrés Chamorro. El libro es una aproximación rigurosa sobre la participación de los voluntarios suizos en las Brigadas Internacionales, su lucha por las libertades y democracia. Su autor, Peter Huber, en colaboración con Ralph Hug, realizan un mosaico de breves relatos biográficos de los voluntarios: sus motivos por venir, sus vidas anteriores a la Guerra Civil Española, las vicisitudes posteriores, sus acciones bélicas, sus actos heroicos y otros no tanto.
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Jueves 14 de abril: Libro de cocina de la República. Participan: su autor, Isabelo Herreros; el escritor y periodista Lorenzo Díaz; el escritor y guionista, Alvaro Lion-Depetre; el escritor José Esteban y el editor, Jesús Egido. Un recetario completo, con ilustraciones de las revistas domésticas de la época. Por sobre todo, un libro sobre la vida cotidiana de muchos hogares españoles que comenzaban a ser modernos.
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El horario de ambas presentaciones: 19 hs.
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Librería Alberti
c/ Tutor, 57
Tel: 915 443 370

sábado, 9 de abril de 2011

Maeso, melodía, rigor, sarcasmo


XIII
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Irse despidiendo en vivo de nosotros mismos, zanjando la cuestión de
.....un pálpito con kilómetros de por medio y no hacia abajo.
Así unas diez o doce veces y al grito de circulen circulen, no quiero
.....corros y mucho menos con los niños.
Hacia la mitad, si es noviembre y llueve, si muy mansamente y para
.....ti sola llueve,
pones un disco de jazz, pones un gato en el sofá, pones en agua la
.....Santa Cena y Las Completas de Lenin,
te asomas a la válvula mitral y te pones a mirar en el haber
.....del a-ver-a-ver averquéqueda.
Y eso es todo.
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Más de uno se sacó los ojos.
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El bebedor de los arroyos, 2000
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Hormigas
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A menudo pisamos hormigueros.
O una chispa se nos cae de pronto ahí.
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Y sabemos qué sucede dentro.
Y sabemos a quién busca cada hormiga,
antes de escapar del fuego.
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Porque recuerdo que alguna vez
nos miramos aterrados,
sueño con frecuencia
que nos buscamos como ellas.
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A menudo, como las hormigas
que en medio de la pira
buscan su pareja, pienso en ti.
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Vamos, vemos, 2004
.
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Nada que perder
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Sólo cuando nadie espera,
sólo cuando nada importa,
todos los senderos te salen al encuentro.
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No todos. No el del amor. No el de la alegría.
Tampoco el de la calma.
No son tantos: Quitas de aquí y de allá
y el saldo disponible de tu ira siempre
es inferior a la paz solicitada.
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Aún así, éste es el gran instante
en que ningún atajo
se atreve a preguntarte si tienes miedo.
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Es la hora de la tajante estrella y tuya es.
La que vive en la columna del árbol.
Bébela. Aún no eres traficante o pordiosera.
Guerrillera de la bolsa o de Ruanda.
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Aún es el instante en el que sabes
que puedes serlo todo. Apúralo.
Dura poco. Sabrás lo que es vivir
por donde nada importe
y aunque nadie espere.
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Basura Mundi, 2008
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María Ángeles Maeso (1955, Valdanzo, Soria. Vive en Madrid desde 1972). Además de los libros de poesía mencionados: Sin regreso, 1990. Trazado de la periferia, 1996. Y su novela, Perro, 2004.

domingo, 3 de abril de 2011

Entrevista a John Cheever

Annette Grant entrevistó a John Cheever para The Paris Review. El reportaje se realizó, en numerosas ocasiones, entre 1969 y 1976. Según la periodista, un hombre difícil de entrevistar. En el copete, contó algunas de las peripecias: ...Cheever no presta atención a las críticas, nunca relee sus novelas ni sus relatos una vez publicados, y suele mostrarse poco preciso acerca de los detalles. Le desagrada hablar de su trabajo porque prefiere no mirar hacia donde ha estado, sino hacia donde va...Aunque Cheever hablaba libremente sobre sí mismo, cambiaba de tema cuando la conversación se orientaba hacia su obra...Durante el transcurso de varias visitas, lo que de hecho hicimos la mayor parte del tiempo fue comer, beber, caminar, nadar, jugar a backgammon o ver televisión...
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Estaba leyendo las confesiones de un novelista sobre escribir novelas: "Si quieres ser fiel a la realidad, empieza a mentir sobre ella". ¿Qué le parece?
Tonterías. Para empezar las palabras verdad y realidad no poseen significado alguno si no se fijan en un marco de referencia comprensible. No hay verdades obstinadas. En lo que respecta a mentir, me parece que la falsedad es un elemento fundamental de la ficción. Parte de la emoción de que le cuenten a uno una historia procede del hecho de ser engañado o seducido. Nabokov es un maestro en este tema. Contar mentiras es una especie de juego de manos que muestra nuestros sentimientos más profundos acerca de la vida.
¿Puede poner un ejemplo de una mentira absurda que diga mucho acerca de la vida?
Por supuesto. Los votos del sagrado matrimonio.
¿Y qué ocurre con la verosimilitud y la realidad?
La verosimilitud es, a mi entender, una técnica que uno explota para asegurar al lector la veracidad de lo que se está contando. Si el lector realmente cree que está sobre una alfombra, la puedes sacar de debajo de él. Claro que la verosimilitud es también una mentira. Lo que he querido siempre de la verosimilitud es la probabilidad, que es en gran medida el modo en que vivo. Esta mesa parece real, la cesta de fruta pertenecía a mi abuela, pero una loca podría entrar por la puerta en cualquier momento.
¿Qué siente al desprenderse de sus libros cuando los termina?
Tras terminar un libro, suelo tener una sensación de fatiga clínica. Cuando terminé mi primera novela, La familia Wapshot, estaba muy contento con ella. Nos fuimos a Europa y nos quedamos allí, así es que no vi las críticas y durante casi diez años no supe que no le había gustado a Maxwell Gesimar. El escándalo Wapshot resultó muy distinto. Nunca me gustó mucho el libro, y cuando quedó terminado yo estaba mal. Quería quemar el libro. Me despertaba por la noche y oía la voz de Hemingway -de hecho nunca he oído la voz de Hemingway, pero era evidente que era la suya- diciendo: Esta es la pequeña agonía. La gran agonía viene más tarde. Me levantaba y me sentaba al borde de la bañera y fumaba sin parar hasta las tres o cuatro de la mañana. Una vez juré a los poderes oscuros que estaban fuera de la ventana que nunca, nunca jamás volvería a intentar ser mejor que Irving Wallace.
No fue tan mal después de Bullet Park, en el que había logrado exactamente lo que deseaba: un reparto de tres personajes, un estilo de prosa sencilla y resonante, y una escena en la que un hombre salvaba a su amado hijo de morir en el fuego. El manuscrito obtuvo una acogida entusiasta en todas partes pero cuando Benjamin DeMott lo machacó en el Times, todo el mundo tiró la toalla y se fue corriendo a casa. Me hice daño en la pierna izquierda en un accidente y terminé tan arruinado que preparé los papeles para que trabajara mi hijo menor. Fue sencillamente una cuestión de mala suerte periodística y de haber sobrevalorado mis poderes. Sin embargo, cuando terminas un libro, sea como sea recibido, se produce un cierto desplazamiento de la imaginación. Yo no lo llamaría trastorno. Pero terminar una novela, suponiendo que es algo que quieres hacer y que te tomas muy en serio, siempre implica cierto impacto psicológico.
¿Cuánto tarda en desaparecer el impacto psicológico? ¿Existe algún tratamiento para él?
No sé muy bien qué quiere decir con tratamiento. Para disminuir el impacto juego a dados, me emborracho, me voy a Egipto, siego el campo, echo un polvo. Me meto en una piscina fría.
¿Adoptan los personajes identidades propias? ¿Se vuelven alguna vez tan ingobernables que tiene que eliminarlos de la obra?.
La leyenda de que los personajes salen huyendo de sus autores, que toman drogas, cambian de sexo y se convierten en presidente, implica que el escritor es un estúpido que no tiene ningún conocimiento ni dominio de su oficio. Eso es absurdo. Claro que cualquier ejercicio imaginativo valioso aprovecha una memoria tan compleja y apabullante que disfruta realmente del carácter expansivo -los giros sorprendentes, la respuesta a la luz y a la oscuridad- de cualquier ser vivo. Pero la idea de que los autores vayan corriendo inútilmente tras sus estúpidas invenciones resulta deleznable.
¿Tiene que ser el novelista el propio crítico?
No tengo vocabulario crítico y poseo muy poca perspicacia crítica. Creo que éste es uno de los motivos por los que siempre me muestro evasivo con los entrevistadores. Mi comprensión crítica de la literatura se sitúa mayoritariamente a un nivel práctico. Utilizo lo que quiero, y eso puede ser cualquier cosa. Cavalcanti, Dante, Frost, cualquiera. Mi biblioteca está terriblemente desordenada y desorganizada; arranco lo que deseo. No creo que un escritor tenga la responsabilidad de contemplar la literatura como un proceso continuo. Considero que muy poca literatura es inmortal. A lo largo de mi vida he conocido libros que han servido maravillosamente bien y luego han perdido su utilidad, quizá por poco tiempo.
¿Cómo "utiliza" esos libros...y qué es lo que hace que pierdan su "utilidad"?
Utilizo un libro en el sentido de la excitación que me provoca encontrarme como receptor de nuestro medio de comunicación más íntimo y agudo. A veces son caprichos pasajeros.
Suponiendo que carece de un vocabulario crítico ¿cómo, entonces, sin una larga educación formal, se explica sus considerables conocimientos?
No soy un erudito. No lamento esta falta de disciplina, pero admiro la erudición de mis colegas. Claro que tampoco soy ignorante. Esto puede explicarse por el hecho de que me crié en la última época de la Nueva Inglaterra cultural. Todo el mundo en mi familia pintaba, escribía, cantaba y sobre todo leía, ya que la lectura era un medio de comunicación bastante común y aceptado en Nueva Inglaterra al comienzo de la década. Mi madre afirmaba haber leído Middlemarch trece veces; me atrevería a decir que no. Tardaría una vida entera.
¿Acaso no lo hacía un personaje de La familia Wapshot?
Sí, Honora...o no recuerdo quién...afirma haber leído trece veces ese libro. Mi madre solía dejar Middlemarch fuera en el jardín y le llovía encima. Gran parte de ella está en la novela; es cierto.
En ese libro, uno casi tiene la sensación de haber estado escuchando a su familia a escondidas
La Familia no se publicó (y ésto fue una consideración) hasta la muerte de mi madre. Una tía (que no aparece en el libro) dijo: No volvería a hablarte si no supiera que tiene doble personalidad.
¿Creen su familia o amigos a menudo que aparecen en sus libros?
Sólo (y creo que todos piensan lo mismo) en un sentido de desprestigio. Si pones a alguien con un audífono, asumen que los has descrito...aunque el personaje puede ser de otro país y tener un papel completamente distinto. Si pones a gente enfermiza o torpe o imperfecta en algún sentido, se identifican inmediatamente. Pero si pones gente hermosa, nunca se sienten identificados. La gente siempre está más dispuesta a criticarse que a hablar bien de sí misma, sobre todo la gente que lee ficción. No sé cuál es el vínculo que establecen. Por ejemplo, me ha pasado que una mujer cruzara un gran salón de actos para decirme: ¿Por qué escribió una historia sobre mí?. Y yo intentando averiguar qué historia había escrito. Bueno, al parecer diez relatos atrás mencioné a alguien con los ojos rojos; ella se percató que tenía los ojos inyectados en sangre ese día y asumió que la había tomado como modelo.
¿Les indigna, creen que no tienen sus derechos respecto a sus propias vidas?
Sería más agradable si pensaran en el aspecto creativo de la escritura. No me gusta ver a personajes que creen que les han calumniado cuando nadie pretendía eso. Claro que algunos escritores jóvenes tratan de ser insultantes. Y algunos viejos también. La calumnia es, por supuesto, una fuente enorme de energía. Pero estas no son las energías puras de la ficción, sino sencillamente el carácter calumnioso de un niño. Es lo que uno encuentra en los trabajos de los estudiantes novatos. La calumnia no es una de mis energías.
¿Cree que su pantalla interior de la imaginación, el modo en el que proyecta los personajes, se ha visto influida en algún sentido por el cine?
Los escritores de mi generación y los que crecieron con el cine han aprendido mucho sobre estos medios infinitamente distintos y saben qué es lo mejor para la cámara y lo mejor para el escritor. Uno aprende a saltarse la escena de la multitud, la puerta profética, la ironía banal de acercar la imagen a las patas de gallo de la bella. Creo que la diferencia entre estos oficios se entiende claramente, y por tanto no sale ninguna película buena de la adaptación de una buena novela. Me encantaría escribir un guión original si encontrara un director comprensivo. Hace años René Clair iba a rodar una de mis historias, pero tan pronto como la oficina comercial se enteró se llevaron todo el dinero.
(continúa)
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John Cheever (1912, Quincy, Massachusetts -Ossining, New York, 1982), de The Paris Review. Entrevistas. El Aleph Editores, 2007. Selección de Ignacio Echaverría. Traducción: Raquel Herrera. Libros de Cheever editados, entre otros: La Familia Wapshot. La geometría del amor. Falconer. Esto parece el paraíso. Relatos I. Relatos II. Diarios.

martes, 29 de marzo de 2011

Blanca Varela: Diario, según ella

La Residencia de Estudiantes invitó a la poeta peruana en 1997. Antes de la lectura de un poema, intercalaba comentarios o explicaba su origen. Lo siguiente, pertenece al cierre de la lectura.
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Creo que he terminado con esta serie de poemas un poco tremendos, y voy a leerles algo de un libro que fue editado aquí en Madrid por editores peruanos, para que lo sepan, una bonita edición. El libro se editó el año 93, es un libro que muchas gentes, amigos míos, poetas y lectores, pensaron que era un solo libro, que era un solo poema. No es un solo poema, es casi como un pequeño diario que escribí frente al mar, que comenzó en una playa donde yo estaba pasando unos días de reposo, Paracas, y después volví a mi casa de Barranco, que está sobre el mar, el Pacífico, una gran extensión frente a mi casa, y era verano, y seguí escribiendo estos como pequeños insights, como diría un psicoanalista avezado, algo por el estilo. En este libro cambio completamente, todo lo terrible, lo negro que he leído antes se convierte en una cosa...Me imagino que ya es el cansacio de los años, que me hace ponerme un poco más piadosa conmigo misma, de alguna manera. Pero no se los voy a leer todos; es muy pequeñito, pero no; les voy a leer algunos de estos poemas y verán que es completamente otra cosa de lo anterior leído.
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Hundo la mano en la arena y encuentro la vérte-
....bra perdida. La extravío al instante. Sombra de
....márfil, desangrada. Mi padre sonríe. De este lado
....del mar la espuma es oscura. Huele a fiera me dice
....la pequeña amiga. El mar huele a vida y a muer-
....te le respondo. Supongamos que es así.
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La salud aferrada a la roca. Piedra sensible a la luz.
....El cazador carece de manos y de pies. Es ciego y
....desea. Y su deseo es el bosque bajo el agua,
....poblado de sexos en flor o de flores maestras que
....horadan el silencio con sus grandes picos rojos
....y lentos.
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El niño se miró al espejo y vio que era un mons-
....truo. Misterios de la luz. Según el cristal en que
....se mira nacer o morir. Las viejas imágenes se
....oxidan.
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Al pelar un fruto abruma el misterio de la carne.
Los dientes rasgan un continente oscuro, los senti-
....dos descubren la fragilidad de cualquier límite.
Palpar la imagen, escuchar la sangre. Oír su per-
.... fume.
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Eco tras eco desenterrar la infancia. Esperar con
....paciencia que el recuerdo destile en nuestro oído
....su jerga de aguas negras.
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Blanca Varela (1926, Lima, Perú-2009, Lima), de La voz de Blanca Varela, Poesía en la Residencia, 2006.

miércoles, 23 de marzo de 2011

A 35 años del golpe militar en Argentina

24 de marzo, Día Nacional de la Memoria, dos poemas de Paco Urondo
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La arena eterna y movediza
de tu vientre; tu espalda -almohada del amor-, los
desfiladeros, las cumbres de tu cuerpo; las imperfecciones
que enternecen. La voluntad
de ser libres, como cualquier país
subdesarrollado, enceguecido, dispuesto a la guerra. Hetaira
que busca su aire y su placer
compitiendo inútilmente con el brazo de mi privilegio.
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El muslo enjoyado, el montón
de trigo que baja de tu cintura hebrea, los dos
cabritos, la torre
del cuello; sos
hermosa como los racimos, como las manzanas, como el sabor
de tu paladar. A levantarse,
mi amor, a salir a los campos,
a ventilar esta ciudad inseparable y maldita.
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Aspiraba a muy poco. Sólo
quería el sol de tu cuerpo y las desdichas
de este mundo. Pretendía
las alternativas
del tiempo que raspa el alma y la luz
del testigo y del combatiente. Más tarde,
supe que el precio de
todo amor, de toda compañía, de toda liberaración,
de toda esperanza, era la propia vida, que tampoco dispone.
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Liliana Raquel Gelin
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Como un viejo guerrero, tirando
un manojo de luz a la cara
de los sombríos, ha muerto
una chica de veinte años; pudo
ser mi hija. Avilantez
sobrevolaba su vuelo, amarraron
su aire; no es la muchacha
colgada del frágil designio.
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Aquí habrá batalla como en los campos
de Córdoba, rayo del dolor, escalofrío
donde murió valientemente una chica
de veinte años: hijita mía,
palomita tremenda, duérmase
mi niña, duérmase mi sol que ya nadie
la va a molestar. El Cuco será derrotado
y sus hermanitos y padres cuidarán
de su jardín, regirán los reflejos de su pasado.
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Que haya paz en su memoria
por la que vive. Que haya eterna
gratitud por su generosidad eterna.
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Paco Urondo nació en Santa Fe, en 1930, cayó en combate contra la dictadura militar en junio de 1976, Mendoza. De la antología Poemas de Batalla, el primero de Son memorias; el segundo, Poemas Póstumos

lunes, 21 de marzo de 2011

Intervención en Libia: un poema de Alberti


...Lo grito fuerte desde Roma: ¡Afuera!
Afuera esos fusiles y cañones,
esos cohetes, esos aviones,
esa bandera extraña, esa bandera.
...Afuera el que en la paz tan sólo espera
invadir por la paz otras naciones
y planta por la paz sus pabellones
y pide por la paz la tierra entera.
...Triste paz tan traída y tan llevada,
triste paloma tan apuñalada
que se puede morir tan de paloma.
...Pido la única paz, la verdadera,
la paz de un solo rostro, antes que muera.
¡Pido la paz! Lo grito desde Roma.
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Rafael Alberti, Vietnam, 1965

jueves, 17 de marzo de 2011

Saarikoski, poeta finlandés

La vida era vagamente luminosa
El sendero venía del bosque, los faisanes alborotaban
.................. en el crepúsculo
........el campo lucía verde brillante.
Las casas se integraban en el terreno,
......del dorso de la mano
..........se desprendía una cálida fragancia.
Me asaltaban pensamientos
.....que no voy a expresar
..........porque avivarían convicciones absurdas
.
..........
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Después de la lluvia, el lago se irisa en franjas de colores,
...la pared de la biblioteca me resulta demasiado fría al tacto.
Todos los verdes del verano, los micromilímetros
.................de las frecuencias,
..árboles y cielo,
...¿acaso venimos al mundo para entenderlo?
Antes de acostarme pensé un momento en Nikolai Buharin,
...en las piedras
......en el fondo del lago, en el pequeño estirado
...sobre el césped del patio
......y en las fresas en flor
.
..........
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Aquí sentado, todo vuela con un soplo de viento.
La fila india de hormigas desaparece bajo las hojas de pino.
Ayer estaba echado en la cama y miraba
...un paquete de azúcar abierto.
......¿Qué ha sido de eso?
..........Afuera todo sigue en calma.
Incluso en la amapola hay bichitos;
...su savia transparente no tiene olor.
Pienso en el devenir año tras año, pero no sé si podré
....vivir de este modo.
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..........
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Pensaba,
...mis pensamientos me complacían.
Caminaba por el bosque y de los árboles
...caían gotas sobre mi rostro
.......iba no importa donde
y sabía que estaba siempre allá donde era necesario.
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..........
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Te llamo por la tarde desde este mundo helado
donde espero
la llegada de un verano demasiado corto.
La nieve sobre los tejados está ya gris.
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En vigilia, cada noche, te espero.
Te otorgan un visado de primavera a otoño.
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Dejas caer tus cabellos sobre mis hombros
para que yo no tenga frío.
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..........
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Habíamos aprendido de los pájaros
que la libertad no existe.
Y sin embargo intentábamos
alcanzar el viento.



Pentti Saarikoski
(1937, Impilahti, Finlandia- 1983, Joensuu). Traducción: Juana Ruiz y Jarkko Sirén. Los cuatro primeros de Voy por donde voy, 1965. El quinto, Que dure para siempre, 1968. El último, Tiempo de felicidad, 1971.

sábado, 12 de marzo de 2011

Ferreira Gullar, sobre Poema Sucio

Cómo nació Poema Sucio
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Texto escrito por el poeta Ferreira Gullar, en 1992, sobre su libro Poema Sucio (1976). Publicado en La Revista Poesia Sempre, dirigida por el poeta Affonso Romano de Sant'Anna, julio de 1993, Río de Janeiro.

...Poema Sucio
no es una nueva canción del exilio aunque no estaría escrito si no hubiese vivido la experiencia del exilio. Es verdad que, varios años antes, había sentido la necesidad de escribir sobre el universo de mi infancia y adolescencia en Sâo Luís do Maranhâo, intenté hacerlo en forma de novela. Las tentativas no llegaron a la página cien. Fue entonces que, en mayo de 1975, en Buenos Aires, el deseo de revivir aquel universo volvió con mucha fuerza y otro propósito: hacerlo como poema.
...Para esa época, ya había vivido en Moscú, Santiago de Chile, y Lima. Estaba desgastado emocionalmente y conmovido ideológicamente, después de la experiencia traumatizante que fue el derrocamiento y la muerte de Allende, el terror implantado en Chile, el reencuentro doloroso con mi familia en Lima y finalmente la situación tensa en Buenos Aires. Estábamos a menos de un año del golpe militar que destituiría a Isabelita, pocos sospechaban lo que iba a suceder y del genocidio que se desataría. Mi pasaporte estaba vencido y sabía que nuestras embajadas se negaban a renovar u otorgar pasaportes a brasileros exiliados, aunque tuviesen, apenas, meses de edad. Me sentía acorralado y, temía, cerca del fin ¿No sería hora de decir todo lo que aún tenía por decir?
...Así es que cierto día, volví de la calle con la confusa decisión de volcar todo hacia fuera. Pero ¿cómo?. Se me ocurrió usar un método parecido al que adopté para hacer el poema El hormiguero: crear un núcleo inicial del cual nacería el poema. En el caso de El hormiguero (1), ese núcleo lo había creado racionalmente; esta vez, imaginaba, debería crearlo irracionalmente: primero vomitaría todo lo vivido en la página en blanco y, de ese vómito, de ese magma, extraería el poema. Dormí mal pensando en eso. Quería esperar el amanecer para entregarme a esa tarea definitiva e inapelable, no sé por qué.
...Después de preparar y tomar el desayuno, solo, en mi departamento de la Avenida Pueyrredón, me senté delante de la máquina de escribir (una Lettera 22, de teclado español, comprada en Santiago, en un local de máquinas usadas) y me preparé para vomitar el pasado…No lo conseguí. El lenguaje no tenía garganta para meter el dedo y provocar el vómito. Por un instante, me sentí derrotado: el tal poema donde yo diría todo no era posible, no se escribiría. Aunque, decidido a hacerlo, no me levanté de allí. Tenía que descubrir otro modo de penetrar en el magma de lo vivido. Al contrario de otros poemas que había escrito, no podía ser por la vía lógica o metódica, éste no era sobre determinado tema, determinada cosa o hecho: era sobre todo, sobre la vida –la pasada, la presente, la futura-. Tendría que saltar en medio de él como si me tirase en pleno océano, en vez de salir, nadando, por la playa. Entonces, me ocurrió que reculé, para lanzarme antes del comienzo, antes de mi nacimiento, antes de cualquier hecho, antes de cualquier palabra.
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turbio
turbio

enturbia

mano del soplo

contra el muro
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...Esas primeras palabras del poema, como las que siguen inmediatamente, importan menos por lo que dicen que por lo que desdicen: son una especie de pre-discurso, transición entre el silencio y la palabra, más ruido que habla.
...Vencido el abismo entre la nada y el poema (o entre el todo y el poema), fui arrastrado por una especie de caudal, todo lo vivido resurgía con la fuerza del presente, como si lo viviese de nuevo, de modo que las fronteras del tiempo y del espacio, del hoy y del ayer, del allá y del acá, se fundían. Aquella primera mañana escribí cinco páginas del poema, ya sabía que se titularía Poema Sucio y que tendría de setenta a cien páginas. Aquel mismo día, escribí eso, en una carta a Leandro Konder, exiliado en Bonn.
...Durante cinco meses me entregué casi integralmente al poema. Hacía mi comida, las necesidades cotidianas, y volvía a él, a veces no para escribir, sino para releerlo y zambullirme de nuevo en ese universo en formación. No había palabra, cosa, hecho que no entrase en él. En tal estado, todo se transformaba en poesía. Me sentía una especie de rey Midas. Salía a la calle, daba vueltas por el barrio, imaginando las nuevas estrofas. Cuando sentía que estaban maduras, volvía para la máquina. Eso, si no me equivoco, duró hasta septiembre cuando el ímpetu cesó, de golpe. Comprendí que el poema llegaba al fin pero no estaba terminado. Faltaba alguna cosa, no sabía qué era. Hasta que un mes después, sin que lo buscase, apareció en mi cabeza, el cierre, que comienza así:
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el hombre está en la ciudad
como una cosa está en otra
y la ciudad está en el hombre
que está en otra ciudad


(1) Ferreira Gullar crea el método de El hormiguero para unos fragmentos que presenta en la Exposición Nacional de Arte Concreta, Sâo Paulo, 1956. El núcleo surge de la palabra Hormiga, y su juego visual. Poco después, se separa de los Concretistas, se olvida del poema, y sólo lo publica, con otra forma, en 1991. Nota: Agustina R.
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Ferreira Gullar (su nombre, José Ribamar Ferreira, nace en 1930, Sâo Luís do Maranhâo. Vive en Río de Janeiro). Traducción: Agustina Roca. Entre otros, publicó: La lucha corporal, 1954. Poemas, 1958. Poema Sucio, 1976. Toda Poesía, 1980. El hormiguero, 1991.

martes, 8 de marzo de 2011

Clarice Lispector y Ferreira Gullar

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Es allí a donde voy
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Texto de Clarice Lispector
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..Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto, las puntas de los dedos un objeto: es allí a donde voy.
..La punta del lápiz el trazo.
..Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espada la magia: es allí a donde voy.
..En la punta del pie el salto.
..Parece la historia de alguien que fue y no volvió: es allí a donde voy.
..¿O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas. Si continúan mágicas ¿Realidad? Te espero. Es allí a donde voy.
..En la punta de la palabra está la palabra. Quiero usar la palabra tertulia, y no sé dónde ni cuándo. Al lado de la tertulia está la familia. Al lado de la familia estoy yo. Al lado de mí estoy yo. Es hacia mí adonde voy. Mientras tanto, lo que hay es un sueño. Sueño fatídico. Pero después, todo es real. Y el alma libre busca un canto para acomodarse. Soy un yo que anuncia. No sé de qué estoy hablando. Estoy hablando de nada. Yo soy nada. Después de muerta me agrandaré y me esparciré, y alguien dirá con amor mi nombre.
..Es hacia mi pobre nombre adonde voy.
..Y de allá vuelvo para llamar al nombre del ser amado y de los hijos. Ellos me responderán. Al fin tendré una respuesta. ¿Qué respuesta? La del amor. Amor: yo os amo tanto. Yo amo el amor. El amor es rojo. Los celos son verdes. Mis ojos son verdes. Pero son verdes tan oscuros que en las fotografías salen negros. Mi secreto es tener los ojos verdes y que nadie lo sepa.
..En la extremidad de mí estoy yo. Yo, implorante, yo, la que necesita, la que pide, la que llora, la que se lamenta. Pero la que canta. La que dice palabras. ¿Palabras al viento? Qué importa, los vientos las traen de nuevo y yo las poseo.
..Yo al lado del viento. La colina de los vientos aullantes me llama. Voy, bruja que soy. Y me transmuto.
..Oh, cachorro, ¿dónde está tu alma? ¿Está cerca de tu cuerpo? Yo estoy cerca de mi cuerpo. Y muero lentamente.
..¿Qué estoy diciendo? Estoy diciendo amor. Y cerca del amor estamos nosotros.

de Silencio. Traducción: Cristina Peri Rossi

jueves, 3 de marzo de 2011

Marggi, exposición: Al otro lado

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Exposición de Arte digital
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Inauguración: Viernes 4 marzo. 20 hs
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Duración: Del 5 al 28 de marzo
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Lugar: El Foro de Pozuelo
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Avenida de San Juan XXIII, 2
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Pozuelo de Alarcón .
Autobús desde Moncloa, 658. Tren de Cercanías Renfe
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Paloma Marggi (1956, Madrid). Escultura. Instalación. Arte digital. ¿Origen de esta exposición?. Un viaje en tren de cercanías, pasajeros, gestos, actitudes, el cristal reflejando. Una fábrica antigua, de ladrillos rojos. La luz. Todo, copulando, jugando, entremezclándose. www.marggi.net

domingo, 27 de febrero de 2011

Un relato de Adriana Lunardi

Flapper
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Uno descalzo, el otro no. Paralelos como las lámparas de gas, fijadas al techo por donde tantas veces ve pasar la historia de su vida. Zelda observa sus pies, orgullosa de la posición arrogante y alerta que asumen aunque ella permanezca acostada, sin saber si ya es o no de día.
..El derecho, en su desnudez distraída, revela un arco anguloso, deformado por años de zapatilla; el izquiero, envuelto en una lana apelmazada color naranja, hace pensar en un guerrillero que desafía la blancura totalitaria del cuarto. Su compañero andará seguramente perdido entre las sábanas, revueltas tras la larga batalla noctura contra el mal sueño.
..Zelda estira con dificultad los brazos y las piernas hasta que la columna vertebral le reclame el olvido a que ella la relegó después de años de exigirla para superarse físicamente. Pero eligió demasiado tarde ser bailarina. Y también pintar. Y escribir. No tenía, definitivamente, noción del tiempo. Scott fue el primero en alertarla, le aconsejó ser más responsable y tomar con seriedad al menos uno de sus talentos.
..Viejo Scott, ¿por qué bares andarás ahora?
..Siempre inmóvil, Zelda intentará aferrarse a restos de somnolencia, aun sabiendo que, como las nubes, los sueños sufren del defecto de la disipación. Se esfuerza, desiste. Olvidar es bueno, cree ella; olvidando se evitan los relatos y las interpretaciones que la devuelven hacia lo peor de sí misma, en un círculo que gira, hipnótico, embudo por donde siempre se cae hacia la aniquilación.
..Sus pies tocan el suelo y ella siente que el frío de la piedra pone en marcha un segundo y extraño despertar. Como por un hilo conductor, la sensación sube por la columna vertebral oxigenando de escalofriante vitalidad cada hueso y cada nervio de su delicado mecanismo interno. Toda la panacea y los millares de electroshocs, tan inútiles, parecen confabularse ahora para desembotar la lucidez y la voluntad alienadas.
..Incrédula, Zelda se lleva los dedos al rostro, temerosa de la superficie áspera del eccema que le enmascara las expresiones, pero no lo encuentra. Si tuviera un espejo, reencontraría, en cambio, su cara limpia, los mismos rasgos de antes, de siempre.
..Por primera vez, siente que recobra su audacia de chica rica de Alabama. Es necesario terminar el libro, escribirle a Scott, pedirle que venga a buscarla; quedarse al lado de Scottie, en quien vive lo mejor de lo que ella y su esposo han sido.
..Zelda tiene prisa. Descarta la media de lana perdida para apoderarse por entero de aquella novedad que le llega del suelo y que, desde ahora, reconoce como la cura.
..Sin pensar en cómo está vestida sale por el corredor, buscando a quién avisar que ya está despierta, lista para partir; uno de aquellos hombres de uniforme, el médico de guardia, algún interno igual a ella. ¿Pero dónde están todos? La alegría no la deja detenerse. Zelda tiene esa urgencia de los recién nacidos: insuflar al pecho el primer soplo del mundo de los vivos.
..Llega a la planta baja deslizando la mano por la baranda de la escalera; atraviesa salas y enfermerías, encontrando a cada paso una nueva y extraña ausencia. Y gana el jardín, y comprende que sólo la primera y última estrella brilla todavía.
..Es tan temprano que hasta los pájaros duermen. En el aire, un silencio que Zelda hace mucho que no escucha. Todas aquellas voces sobre sus hombros, calladas ahora rigurosamente, la vuelven tan leve que hasta podría danzar. Y danza, como una Pavlova. Danza como el viento.
..La música que siguen sus pasos le sale de los músculos. Los pies descalzos apenas pisan el suelo, revocando inocentemente la ley de la gravedad. Con la transparencia suave del cambray, su camisa fluctúa y da contorno a los movimientos de una coreografía vigorosa. Un salto perfecto y la bailarina gira en el aire, segura de que en su estabilidad está el equilibrio provisorio.
..A lo lejos, el tintinear de una campanilla insiste en ser oído. Se acerca, gana volumen y ahora es una sirena aterradora que la desorienta, haciéndola caer.
..Zelda abre los ojos. A su alrededor, todo lo que era blanco está invadido por lenguas anaranjadas que suben y bajan en un ballet furioso. Un humo espeso le cierra los pulmones, impidiéndole respirar. Arrebatada de pánico, grita llamando a Scott y de inmediato comprende que él no podrá venir. Que nadie puede.
..Intenta erguirse, inútilmente. Sus muñecas y sus tobillos están atados a la cama, desde el día en que llegó aquí. Mira sus pies, blancos y finos, dos lámparas incandescentes. Comienza a moverlos, despacio, para marcar el compás que su corazón le dicta. Entonces, un par de alas le brota de los calcañares, revelando esa antigua crisálida que intuía la bailarina.
..Zelda se desembaraza de las amarras con la agilidad sutil de una mariposa que se sustenta en el vuelo. Para ella, no era temprano, ni tarde. Era la hora.

......................................................................And Zelda died like a butterfly
.........................................................................................Beating her wings against the fire
.........................................................................................Peter Daltry
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Adriana Lunardi (Nace en Santa Catarina, Brasil. Vive en Río de Janeiro), de Vísperas, 2007, Bajo la luna. Traducción: Leopoldo Brizuela. En este libro, penetra en la intimidad de los días finales de Woolf, Parker, A.C.Cesar, Colette, Lispector, Mansfield, Plath, Zelda Fitzgerald y Júlia Da Costa. Libros publicados: As meninas da torre Helsinque, cuentos, 1996. Vesperas, 2002. Corpo estranho, novela, 2006.
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